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viernes, 15 de junio de 2007

Historia y Folklore: Elfos

Los elfos dicen ser la primera raza del mundo, y probablemente estén en lo cierto. En verdad fueron una civilización más compleja antes de que los humanos caminaran por la tierra, y puede incluso que dominaron el bosque primitivo, como algunas leyendas cuentan. Aunque no se sienten atados a ningun lugar en particular y abandonan una ciudad cuando el lugar no sirve más a sus necesidades, unas pocas ciudades pueden demostrar haber existido casi desde los albores del tiempo, y nadie puede demostrar lo contrario. Aunque determinadas costumbres pueden cambiar con el tiempo, la cultura élfica permanece entre la más rica que una raza puede ostentar.

Nadie sabe exactamente cuando los primeros elfos pusieron el pie en el primer bosque, pero las leyendas mantienen que los elfos surgieron tras una batalla entre dos podersosos dioses. Ya sea cierto o no esta cuento y otras leyendas pasadas de padres a hijos, explican bastante porque las almas de los elfos atesoran la libertad sobretodo, como evolucionó el estilo elfo de combate y como los elfos llegaron a poseer su afinidad con la magia y la naturaleza.

Aplicación Interpretativa: Aunque los elfos no son criaturas de tradición, sus leyendas aún son parte de su identidad racial. ¿Cual es la leyenda favorita de tu personaje?. ¿Hay un personaje legendario que le inspire?. ¿Planea crear una leyenda propia, basada en sus experiencias personales?.

ORÍGENES MÍTICOS

En el tiempo antes del tiempo, los dioses surgieron completamente formados del vacío primordial. Todos estos primeros dioses fueron igualmente dotados con el poder del cosmos, y cada uno reclamó la juridiscción sobre ciertos aspectos del universo. En un espíritu de cooperación que no ha sido visto desde entonces, construyeron el mundo juntos, separando la materia de la energía, la tierra del mar, el cielo de la tierra.

Los dioses más sabios se agruparon y se hicieron llamar el Seldarine, o los Hermanos y Hermanas del Bosque. Mientras que los otros dioses se disputaban la custodio sobre varios aspectos del mundo que conjuntamente habían creado, el Seldarine uso su poder para cubrir las estériles tierras del mundo con bosques exhuberantes, altas hierbas, flores de increíble belleza y animales de todo tipo. Moradin, Yondalla y Garl del Oro Luminoso se alieron con el Seldarine, reclamando las montañas, llanuras, colinas y áreas subterráneas del nuevo mundo como suyos. Cuando Gruumsh, el dios malvado que más tarde engendraría a la raza orca, se dio cuenta de que no le habían dejado un buen trozo de tierra para él, y esto le encolerizó. Ocupando las cuevas, rocosos acantilados y secciones de la oscuridad debajo de lo que nadie quería, empezó a planear su venganza.

Gruumsh decidió contruirse una fortaleza directamente en la superficie del mundo que los otros dioses habían reclamado. Uno por uno, arrancó del suelo los enormes árboles que embellecían los bosques. Uno por uno, les arrancó las ramas y los puso uno encima de otro para construir una inmensa, vasta estructura para alojar los ejérctios que planeaba crear. Gruumsh limpió miles y miles de tierra forestal de esta manera, dejando detras áridos desiertos donde nada podía crecer. Corellon Larethian, señor y creado de los vastos bosques de la tierra, le ordenó que se detuviera -y la respuesta del dios orco fue secuestrar a Araushnee, una diosa misteriosamente hermosa que era la consorte de Corellon, y el impresionó dentro de su burda fortaleza.

Corellon no era incitado tan fácilmente a la furia. Seleccionando un alto, árbol perfecto, transformó su tronco en un magnífico arco largo e hizo de sus ramas un juego de verdaderas flechas voladores. Desde la cima de una montaña a muchas millas de distancia cargó una flecha en su arco y disparó sobre la fortaleza de Gruumsh. Una y otra vez disparó, y cada una de sus flechas pasó a través de algún resquicio entre los troncos y encontró su blanco, pinchando el cuerpo del dios orcoa hasta que su sangre fluía como un río, minando la arenosa base sobre la cual había edificado. Derribada la fortaleza alrededor de los oídos de Gruumsh, permitió escapar a Araushnne.

Enfurecido, Gruumsh cogió su maza de armas y corrió hacia la tierra para enfrenatarse a su enemigo, mientras tanto las flechas de Corellon caín sobre él. Los dos dioses chocaron con una furia que sacudió el recién nacido mundo. Furiosamente lucharon durante un día y una noche. Araushnee, quien esperaba que la muerte de Corellon le daría la oportunidad de alzarse como reina sobre los Seldarine, secretamente ayudó al dios orco. Los otros dioses se unieron a la lucha por ambos bandos, y el fuego llovío desde los cielos. Y así siguió la batalla divina que más tarde sería conocida como la Primera Guerra.

Al final, los otros dioses se empezaron a retirar, su fuerza y su furia exhaustas. Gruumsh y Corellon siguieron luchando, el poder del dios orco creciendo en la ocuridad de la noche mientras Corellon ganaba en fuerza durante el día. Al final, la gran fuerza física y resistencia de Gruumsh empezó a imponerse sobre el diestro filo de Corellon, y el dios orco presionó su ventaja. Corellon volvió su herida, sangrante cara hacia el cielo, y las lágrimas de Sehanine Moonbow, otra de los Seldarine, cayeron sobre él, dandole fuerzas para un golpe final. Volviendo sobre su enemigo, Corellon arrancó un ojo de Gruumsh con un solo, bien acertado golpe de espada. El señor orco ahulló de dolor y huyó del campo de batalla. Conocido por siempre como el Tuerto desde entonces, fomentó su oido hacia el Seldarine en la más honda oscuridad, planeando su venganza.

Corellon unió la tierra que había sido bañado con su sangre y con las lágrimas de Sehaniney formó seres moratles de increíble belleza, a los que llamo elfos. Corellon creó a los elfos a image de cada uno de los miembros del Seldarine, para luego situarlos en la tierra para ser sus guardianes. Imbuidos con el divino poder de la sangre y las lágirmas de los dioses, los elfos tomaron el control de las tierras forestales de la tierra, los mares y los cielos.

La traición de Araushnee no quedo sin castigo. Por su traición, Araushnee fue expulsada del Seldarine y transformada en una forma de araña demoniaca. Renombrándose Lolth, convocó a los elfos creados a su imagen, los drow, y se retiró con ellos bajo tierra. Sehanine Moonbow, cuyas lágirmas dieron a Corellon la fuerza en su momento de necesidad y cuya plateada luz había revelado la maldad de Araushnee, se convirtió en la nueva consorte de Corellon.

Viendo las creaciones del Seldarien, los otros dioses se apresuraron emularlos. Sin embargo, su prisa era demasiado grande, y cada una de sus creaciones era una imperfecta, triste imitación de los magnificos elfos. Debido a estas imperfecciones, las otras razas no podían vivir tanto como los elfos o alcanzar los mismos grados de civilización. Aun así, los elfos fueron amables con estas razas que tenían buenos corazones y les ayudarona establecerse. Sin embargo, los orcos, siempre buscaron vengarase de los elfos por la mutilación de su dios, y desde entonces las dos razas han fomentado una enemistad profundamente asentada.

LEYENDAS

Los elfos no tienen tantas leyendas como los enanos, gnomos y medianos, pero las que tienen son cuidadosmanete preservadas y transmitidas de una generación a otra. Ya que los elfos tienen vidas más largas que el resto de las razas mortales, sus cuentos han pasado por pocas generaciones; así, permancen más cerca a la "verdad" que los cuentos de otras gentes, los cuales son desechado por los elfos como meros mitos.

Los elfos han elevado la narración a un gran arte, y casi todo el mundo, no solo los bardos y trovadores, lo practican. Muchos jóvenes elfos aspiran a los tipos de heroísmo descritos en las historias, pero la mayoría solamente disfruta escuchando los cuentos narrados bajo las estrellas.

Muchos cuentos elfos hablan de héroes, poder mágico y grandes hazañas de la antigüedad. Unos pocos son cuentos aleccionadores contados para impedir que los jóvenes elfos actuen muy imprudentemente o se confien con facilidad. La mayoría de elfos aprenden todos los cuentos clásicos de su raza antes de que alcance los 50 años, pero los nuevo héroes siempre están creando nuevas leyendas que contar bajo las estrellas.

Lo que sigue son algunas de las más populares leyendas elfas jamás contadas. Los elfos consideran que todas son ciertas, al menos que ellos sepan.

Las Manzanas de Ephinia

Hace mucho, mucho tiempo vivía una elfa llamada Ephinia que amaba tanto el mndo natural como la magia arcana. Durante siglos, sus talentos para criar crecientes cosas y su creación de nuevos conjuros crecieron hasta ser la elfa más famosa en su ciudad. Sus jardines eran lugares de belleza salvaje donde las flores más primorosas crecían abundancia y la tierra daba sucesivamente los más deliciosos frutos al parecer a sus ordenes. Todo el mundo sabía que sus plantas estaban tocadas con magia, ¿porque quien más podría hacer crecer lilas ribeteadas en plata, nueces de cada color, y girasoles que cantan canciones al cielo?. Algunos en su ciudad decían que sus jardines eran antinaturales, pero la mayoría veían sus logros como la perfecta mezcla de naturaleza y magia.

En la flor de su vida, Ephinia consiguió su mayor logro: un árbol que daba manzanas hechas de rubí. El árbol se convirtió en la pieza central de su jardín, y Ephinia fue aclamada como reina por su habilidad mágica. La ciudad elfa prosperó bajo su sabio gobierno, y todo fue bien durante los siguientes doscientos años.

Sin embargo, al final, la ciudad entró en tiempos difíciles. Un gran dragón verde se mudó a un bosque cercano, y sus rapiñas expulsó a toda la caza de la zona y envenenó la tierra. Los orcos llegaron tras la estela del dragón y comenzaron a echar a los amigables humanoides con los que los elfos trataban. Ephinia creó un escudo mágico sobre la ciudad para mantener fuera a los no elfos, y su magia mantenía a la gente alimentada, aunque la ciudad se aislo de todas las demás razas. Varios elfos fueron enviados a matar al dragón con las esperanzas de liberar su ciudad, pero ninguno volvió.

Entonces un extraño joven elfo que se hacía llamar Ervadrith llegó a la ciudad, diciendo que era el gran sobrino de uno de los ancianos. Dijo que sus padres habían sido asesinados por el dragón verde mientras le acompañaban hasta aquí. Fue acogido en adopción debido a la falta de un miembro familiar que le presentará de forma adecuada. Ervadrith mostró un gran interes por la jardinería, y finalmente se ganó el desrecho de cuidad del jardín de la reina junto su hijo Hionyron, quien era el guardián de la naturaleza para la ciudad.

Unos pocos días despuñes, Hionyron fue hallado muerto al lado de un ahujero donde una vez estuvo el preciado manzano. Ervadrith y el árbol habían desaparecido. También desaparecido estaba el escudo mágico que protegía la ciudad, como estuvo claro cuando el dragón verder sobrevoló y atacó la ciudad. Ephinia y su gente mostraron una valiente batalla, pero la mayoría de la población fue asesinada y la ciudad reducida a ruinas. Ephinia misma desapareció, para no ser vista nunca más. Todo lo que quedó de su jardín fue un solo joven sauce llorón con hojas ennegrecidas.

Los supervivientes elfos fueron lejos para descubrir lo que había pasado. En sus viajes a través de la ahora pervertida tierra, no descubrieron rastro de las manzanas rubís, y ninguna prueba de que un elfo llamado Ervadrith había existido, incluso cuando viajaron hasta el pueblo del cual decía provenir. No fue hasta que un valiente elfo llamado Fermandor se aventuró bajo tierra con un grupo de humanos y enanos aventureros el misterio fue resuelto, ya que encontraron un gran ciudad drow con una manzana rubí empotrada en cada una de sus puertas.

Unir toda la historia tomó algún tiempo, pero finalmente el valiente grupo descubrió que Ervadrith había sio un drow, alterado mágicamente para parecer un elfo habitante de la superficie. El dragón verde había visto el árbol brillando desde el patio de la reina cuando la sobrevolaba y codició ese único tesoro para sí. Incapaz de sobrepasar las defensas de la ciudad, hizo un pacto con un grupo de drow que pasaban por la zona en una misión exploradora: Recuperar el árbol para él y vencer el escudo mágico, y él asolaría la ciudad de sus odiados rivales hasta los cimientos.

Los drow aceptaron, y el alterado Ervadrith sobrepasó fácilmente las guardas de la ciudad, las cuales no prevenían el paso de elfos oscuros. Esperando su momento, Ervadrith elaboró un veneno con el que matar al guardian de la naturaleza y creó un especial tiesto en el cual transporat el árbol. Tras asesinar a Hionyron, cogió dos manzanas del árbol y se las guardó, luego uso magia arcana para reducir el árbol hasta el tamaño de una flor, la cual enmacetó. Antes de fundirse en la noche, apuñaló a Ephinia mientras estaba en trance, así negando el escudo que su propia esencia impulsaba. Tras entregar el árbol al dragón, ordenó el cumplimiento de su pacto.

Los elfos intentaron recuperar el manzando, pero el dragón era demasiado poderoso, y todos menor uno muerieron. El único superviviente de la ciudad de Ephinia ahora recorre el mundo en busca de compañeros que le puedan audar a matar al dragón y recuperar el árbol.

Gancho Aventurero: El único superviviente de la pérdida ciudad elfa suplica a los PJs que le ayudan a matar al dragón verde, ahora crecido a edad venerable. El botín del dragón ha sido enriquecido con muchas manzanas rubí, pero el árbol murió hace mucho debido a que el dragón no pudo mantenerlo en el pantanro venenoso que era su hogar. Un alto, elegante sauce llorón domina las ruinas de la antigua ciudad elfa, y cualquier elfo que se pare a descansar bajo él oirá la voz de Ephinia, llorando por su hijo y su ciudad.

Alain y Alarin, los Matagigantes

Hace tiempo, en una comunidad elfa al borde de un gran bosque, una pareja de gemelos nació de una elfa llamada Melissina. Los hijos siempre son vistos como un don en una comunidad elfa, y los gemelos son tant raros como para ser considerados una bendición de los dioses. Los niños fueron llamados Alain y Alarin, y pronto se convirtieron en los queridos de todo el pueblo.

Los dos chicos crecieron nervudos, ágiles, y encantadores como solo los jóvenes elfos pueden ser. La comunidad veía sus travesuras infantiles con diversión, y todo el mundo perdonaba a los dos -excepto su joven primo Maeve, cuyas habilidades merciales eran deplorables. Maeve estaba celosos de los gemelos, y buscaba cualquier excusa para minimizar suslogros y ponerles en problemas con los ancianos. Sin embargo, tenía pocas oportunidades para esto último, ya que ambos chicos eran excelentes en todo lo que intentaban. Eran especialmente hábiles con el arco, y pronto se unieron a la guardia de la comunidad, insistiendo en ser asignados a la misma patrulla.

Maeve sabía que los chicos no se podían resistir a un misterio, así que realizó a sus esfuerzos para apartarlos de sus compatriotas mientras estaban de patrulla, esperando que se encontrarían con algún problema que no podrían manejar, o a lo peor ganarse una reprimenda del capitán de la guardia.

Un día, Maeve cuidadosamente dejó una pista de huellas que llevaban a una pequeña extensión de arenas movedizas que había descubierto en el borde de un pantano. En efecto, los chicos las descubrieron y se separaron del grupo para seguirlas. En lugar de caer en las arenas movedizas, llegaron justo a tiempo para rescatar a un humano que había tropezado con las arenas movedizas desde la otra dirección. El humano resulto ser el hijo de un rey, y juro amistad con la comunidad elfa y mando regalos al pueblo en gratitud.

Otra vez, Maeve extendió el rumor de un susurrante árbol cerca del borde de un alto acantilado. La ruta que tomaron sus primos para investigar les llevó hasta una driada cuyo árbol había sido cortado por orcos. Los dos expulsaron a los malvados humanoides y avisaron al guardian de la naturaleza para que curará al árbol, haciendo así otro valioso amigos para la comunidad.

Finalmente, Maeve vió su oportunidad de eliminar a sus problemáticos primos de una vez por todas. Mientras reunía musgo para el jardín de su tío en un pequeño valle, tuvo la oportunidad de ver dos gigantes de la colina examinando una cueva en la ladera. Mientras vigilaba, los dos se asentaron el la cueva y empezaron a buscar comida. Apuntando sus movimientos, rodeo la zona hasta que descubrió un pequeño grupo de orcos cazando. Siguiéndolos a una distancia prudencial, cogió una cabeza de lanza rota, la guardó, y la situo en el camino entre el pueblo y la nueva guarida de los gigantes.

Al regresar al pueblo, comentó al capitán de la guardia que una pequeña patrulla orca estaba merodeando por las colinas. El capitán mandó a la patrulla de los gemelos, y como Maeve había preveido, los dos jóvenes elfos descubrieron la punta de lanza rota y fueron solos en busca de los orcos. Lo que encontraron fue dos hambrientos gigantes de las colinas que iban dirección hacia el pueblo elfo. Rápidamente se ocultaron en la maleza de ambos lados del camino, pero los gigantes ya había visto a Alain. "¡Ven aquí, pequeño elfo!! rugieron mientras cargaban hacia el arbusto donde Alain había desaparecido.

De repente, una flecha atrevesó la pierna del gigante macho. "¡Estoy aquí, enormes zoquetes!" gritó Alarin desde su posición al otro lado del camino. Los gigantes giraron y cargaron hacia Alarin, quien rápidamente había regresado hacia el arbusto oculto. Mientras tanto, Alain, quien se había movido un poco más allá mientras los gigantes estaban distraidos, dejó volar una flecha hasta la hembra. "¿No teneis ojos?. ¡Estoy aquí!" gritó.

De aquí para allí, los dos gigantes cargaban, recibiendo flechas de ambos gemelos y rugiendo de frustración mientras su víctima se mantenía apareciendo inseperadamente en un lado y luego en el otro. Los dos hermanos llevaron a los gigantes zigzagueando de vuelta al camino que su patrulla había tomado, haciendo todo el ruido posible.

El líder de la patrulla pronto escuchó la conmoción y fue a investigar. Cuando vio a los dos gigantes siendo acosados por los gigantes se dio cuenta a donde los estaban llevando, apresuradamente regresó a su unidad y ordenó a los elfos que comenzaran a reunir maleza para cubrir una gran, natural águjero natural cerca de la base de una colina rocosa. Trabajano rápidamente, cubrieron el agujero lo bastante bien como para que incluso su propia gente no se diera cuenta de que estaba allí. Luego los elfos se escondieron tras los árboles y esperaron.

Los gemelos hostigaron a los gigantes cada vez más cerca de la trampa. Cuando estuvieron a vista de la patrulla, el líder lanzó una señal usando el canto de un pájaro. Alain y Alarin la entendieron y guiaron a los gigantes hacia el agujero oculto. Como estaba planeado, la gigante hembra pisó directamente sobre los arbustos y cayó en el agujero. Sin embargo, el macho, se balanceó precariamente sobre el borde. Deseando finalizar su trabajo, Alain saltó y empujó fuertemente al gigante, lanzandole al agujero. Desafortunadamente, el gigante consiguió agarrar a Alain y lo arrastro consigo.

Pensando rápidamente, Alarin se situó al borde del agujero y dejo volar una flecha. Gritando de rabia, el gigante soltó a Alain. Alain saltó hasta el otro extremo del agujero y fue ayudado a salir por sus camaradas. Cuando los dos gigantes se pusieron de pie, también fueron hacia el borde del agujero, pero los elfos estaba preparados. Disparando andanda tras andanada de flechas, mantuvieron a distancia a los gigantes, que no podían perseguirlos hasta que no salieran del agujero. Cuando lo consiguieron, las flechas mortales de los elfos ya habían acabdo con ellos. Los gigantes cayeron a unos pocos pies del agujero, con flechas cubriendo casi cada parte de sus cuerpos.

Los gemelos fueron aclamados por su valentía al salvar el pueblo de los gigantes y por su rapidez en pensar en llevar a los enemigos monstruosos hacia los otros elfos. Alain y Alarin mejoraron sus habilidades aún más en la guardia antes de salir en busca de sus propias aventuras.

Gancho Aventurero: Ahora un mago de considerable poder, Maeve aún tiene renconr contra sus primos. quienes alcanzaron fama y fortuna en sus carreras aventureras antes de retirarse a compartir el gobierno de su pueblo. Recientemente los dos han mandado a su sobrina a criarse con la familia de un rey humano con el que esperan cimentar una alianza, y su hijo ha sido enviado a criarse con los elfos. Maeva directamente o indirectamente contrata a los PJs para que "rescaten a la princesa elfa cautiva de los humanos y devuelta a su familia". De hehco, la chica permite ser "rescatada" si los héroes aparecen, debido a que esta bastante aburrida de su vida con los humanos, quienes insisten en que mantenga un horario regular. Si los PJs tiene éxito, el retorno de la chica será visto como un insulto al reino humano y un estorno para los gemelos.

Fuente: Races of Wild