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sábado, 18 de agosto de 2007

La Tumba de la Astrónoma

El djinn Calim gobernó Calim casi durante mil años antes de que alguien desafiará su gobierno. A orillas del Río Agis el gran ifriti Memmon proclamó su soberanía. A pesar de las escaramuzas fronterizas, los intentos de asesinato y las posiciones comerciales desfavorables, el poder de Memmon creció durante tres siglos hasta que una guerra total estalló entre el Impero Calim y Memnonnar, marcando el comienzo de la Era del Fuego Celeste.

La guerra duró siglos.

Algunas de las batallas más espantosas de Faerûn tuvieron lugar durante la Era del Fuego Celeste. Relatos de las batallas entintan usados tomos con nombres como la Marcha Sangrienta, la Caída de Agis y la Batalla de la Ruina. Amos bandos sufrieron tremendas pérdidas, especialmente entre los miles de soldados esclavos forzados a luchar por ambos lados. Antes de que los elfos de Kéltormir y su ritual de ligadura de djinn-ifriti finalizará el enfrentamiento, muchos héroes del conflicto sucumbieron tanto nobles e innobles muertes.

En la lucha no solo se vieron involucrados los impotentes esclavos. También entidades mucho más fuertes, a quienes no les importaba ninguno de los dos principios, fueron obligadas a elegir bandos para no ser destruido por los otros.

Una de estas fue conocido comúnmente como la Astrónoma. Sin embargo, la Astrónoma no elegiría un bando. Por esto, fue rechazada, y su hogar desapareció bajo lo que se convirtió en el Desierto Calim. Pocas historias registran incluso su existencia, y aun menos la localización de su hogar enterrado.

¿Quién Fue El Astrónomo?

A pesar de ser un tipo de djinn, la Astrónoma no tuvo nada que ver con los largos siglos de conflicto por la dominación entre Calim y Memnon. Como genasí, la Astrónoma se preocupaba solo de su estudio de un floreciente reino planar al que se refería como la Tempestad Elemental.

De acuerdo con la Astrónoma, bajo la tierra las fuerzas de Tempesad Elemental se agitaban. Allí, la sustancia elemental y la energía chocaban juntas en una ilimitado ciclo de creación y destrucción. Su sustancia, decía, era la misma esencia con la cual el mundo fue creado, y una vez que los velos de la ignorancia cayeran de los ojos de los supuestamente sabios, todos reconocerían su afirmación como tal.

Así el solitario hogar de la Astrónoma, lejos de cualquier otra casa o pueblo, era una instalación dedicada para asomarse a este reino con el que estaba obsesionada. Su gran complejo podía albergarla a ella, su personal de magos investigadores, sus trabajadores domésticos y los exploradores que brevemente introducía en el reino gracias a unas magicamente aisladas Jaulas Tempestad.

Cuando el ultimátum ("¡Sirveme o muere!") de Calim llegó de los labios de un malicioso capitán de unos los muchos ejércitos de Calim, la Astrónoma lanzó al enviado, desprotegido a través de un portal al mismo corazón de Tempestad Elemental.

Descripción de la Superficie

En Calimshán, las historias hablan de un perdida reliquia contemporánea del famoso djinn Calim. Esta antiguo lugar, llamado la Tumba de la Astrónoma, permanece perdido en medio del Desierto Calim, y algunos dicen que alberga un antiguo secreto.

Si puede ser cierto, un antiguo pergamino de la biblioteca de Candelero, explica como unos exploradores una o dos veces tropezaron con la entrada de la Tumba de la Astrónoma. Una semienterrada, rota piedra encarada en la arena marca la entrada. Esta visión complicada y fría parece evocar imagenes del antiguo Calim, y de hecho, el pergamino indica que antes de que el complejo de la Astrónoma fuera enterrado bajo una tormenta de arena que duro diez años y un día, un sencilla imagen grabada de Calim, en todos su esplendor, fue situada sobre el lugar advertencia a los demás de no contradecir la voluntad del djinn.

Excavación de la Tumba

Excavar la constantemente cambiante, fluida arena en cualquier sitio en el Desierto Calim es casi imposible. Un agujero se rellena casi tan rápidamente como uno lo excava, a no ser que los excavadores usen ayudas físicas y mágicas.

Y así, si los aventureros llegan al lugar con el antiguo pergamino de Candelero apretado en sus impacientes manos, quizás se sorprendan de descubrir que alguien se les ha adelantado hasta el lugar y ya ha comenzado a excavar. O quizás no.

El famoso coleccionista Dulmanico de Aguasprofundas esta en el lugar, y durante varios meses ha supervisado el trabajo de su equipo de zapadores, excavadores, sabios, guardias e incluso unos pocos colegas magos coleccionistas que han contribuido a costear la expedición.

Así los esperanzados aventureros descubren un creciente agujero de terrazas descendentes que gradualmente llegan hasta el punto más bajo del profundo agujero. Cerca de un centenar de tiendas, un número similar de camellos, una barracas y cocina semipermanente y una biblioteca de campo han hecho de un una vez estéril lugar en medio de ninguna parte un pueblo en miniatura. La magia arcana y divina mantienen el destacamentos de animales, trabajadores, y supervisa la alimentación, el agua y la seguridad ante el calor.

Los guardias, a quienes Dulmanico paga en cerveza y plata, están muy ocupados tratando con los cada vez más frecuentes ataques provenientes del desierto profundo. Los ataques principalmente constan de tambaleantes, estúpidos zombis cuyos tejidos son más fosiles que huesos. Dulmanico cree que los muertos vivientes han sido alzados recientemente de su sueños de eones en vez de ser zombis merodeadores que han vagado por el desierto tanto tiempo que ha sido fosilizados. Supone que un agente inteligente los controla mientras acecha desde lejos en algún lado del desierto en una base oculta. Además, Dulmanico insiste que que los ataques muertos vivientes no son, como los supersticiosos trabajadores en el campo de excavación murmuran, los efectos de una maldición que se refuerza con cada metro de descenso en la excavación hacia la entrada enterrada de la Tumba.

De hecho, Dulmanico cree que los ataques están orquestado por nada más que agentes de la Runa Retorcida, un grupo de poderosos muertos vivientes lanzadores de conjuros que se entrometen en los asuntos de Calimshán y más allá por poder y diversión.

Si alguien pudiera detener los ataques de una vez por todas, Dulmanico ordenaría a sus trabajadores que excavaran los último metros para descubrir la entrada de la Tumba, que tanto por métodos mundanos como arcanos indican que tomaría solo un par de días de trabajo ininterrumpido.

Los recién llegados al lugar de excavación de Dulmanico le encuentran ameno de compartir los fruto de la excavación y si demuestran una buena disposición; pide a los interesados visitantes que exploren el supuesto refugio secreto de la Runa Retorcida en el desierto, destruyan al agente o agentes de la Runa Retorcida que residan allí, y espera que así puedan poner fin a los ataques de muertos vivientes. Solamente la investigación descubre si cualquiera de las continuas conjeturas de Dulmanico son ciertas.

Dentro de la Tumba

Una vez que los excavadores retiren los últimos metros de arena que cubren la Tumba de la Astrónoma, una superficie picada de hierro se descubre. Junturas curvadas sugieren un gran, párpado que actualmente esta cerrado. Un palma humanoide dibujada en el mismo centro del iris pide ser tocada. Si se hace, el ojo responde.

Un terrible sonido chirriante acompaña a la abertura del ojo. El exceso de arena de alrededor de los bordes se filtra en la abertura como agua, pero aparentemente el espacio más allá de la abertura es lo suficientemente grande como para soportarlo.

La mohosa, recién cubierta de arena habitación más allá no contiene amenazas inmediatas, muebles o distintivos mobiliario (a no ser que la arena que ha caído los haya cubierto). Aparentemente la habitación esta esculpida en la sólida piedra. Corredores salen en varias direcciones, aunque un corredor es más del doble de ancho que los otros, indicando potencialmente su importancia.

¡Inquietantemente, de alguna manera demonios han entrado en la instalación enterrada de la Astrónoma!

Poco después de que los exploradores comiencen a moverse por las habitaciones, varias criaturas demoniacas les atacan. Inicialmente estos demonios están tan sorprendidos de descubrir visitantes como los visitantes pueden estar sorprendidos de encontrárselos. Sin embargo, ojos demoniacoas rápidamente se iluminan con anticipaicón cuando atacan.

Si los exploradores vencen a los demonios, poco después descubren la bóveda principal de observación con sus oxidados instrumentos arcanos, rotas lentes y olvidados escritos astronómicos. Aquí puede descubrir que los mecanismos mágicos para la abertura de la cúpula de observación aun funcionan. Si los utilizan, la bóveda se separa, aunque no vierte arena en la cúpula. En su lugar, se abre a una vista de un plano diferente -!quizás el de Tempestad Elemental!.

La visión a través es la abertura es un suelo de piedra negra llendo en todas direcciones, aunque el paisaje es interrumpido por ríos de luminosos, mares de fuego, flotantes tierrabergs, montañas de hielo y columnas cicloideas de aire, fuego y tierra.

En la distancia lejana, el borde incendiado de una mancha de oscuridad se encuentran en medio del aire, como una cicatriz del cielo. De acuerdo con las notas encontradas hechas pedazos en la estación observatoria, bajo la cúpula, la cicatriz es la manifestación física del Abismo dentro de Tempestad Elemental.

Afortunadamente, a pesar de ser visible, la ardiente cicatriz esta a cientos de millas, pero quizás explique la invasión demoniaca del complejo. Desde luego, los oxidados, ahora inútiles instrumentos de la cúpula aparecen como si una vez hubiera sido probados en este distante borrón.

¿Que estaba estudiando realmente la Astrónoma aquí?. ¿Que tiene que ver la obvia muy real Tempestad Elemental con el Abismo y los demonios que habitan y crían allí?. ¿Que otros secretos oculta el invadido demoniacamente, observatorio vuelto tumba?. Y ¿puede que algún aspecto o recuerdo de la Astrónoma misma aún aceche en los vacíos salones de piedra?.

Quizás.

Fuente: Wizards of the Coast